Declaración de intenciones
Estaría loco (que no digo que a ratos no lo esté) y sería muy estúpido si pensase en este proyecto como algo que me va a dar dinero.
- Lo de los nombres es una demostración. Yo creo que nada cambia ni cambiará en lo relativo a los derechos intelectuales (llámese música, llámese libros) porque nadie da la cara. Todos hacemos cosas ilegales (descargarse música o libros) que son el fruto de leyes y prácticas mercantilistas incorrectas, pero la única batalla que se libra es la del anonimato y las descargas. Nadie anónimo logrará nada contra estas injusticias. La gente que se oculta detrás del anonimato en un estado de derecho es, o bien porque son unos cobardes o bien porque son unos vagos que no respetan la ley ni están dispuestos a hacer nada para cambiarla. Yo admiro a mucha gente que realiza acciones anónimas por Internet, lo cierto es que no les queda otro remedio para no meterse en problemas legales, hasta yo en el pasado lo he hecho en otros proyectos y webs, pero mi lucha es diferente en los medios elegidos esta vez. La pertenencia a un club de estas características, que dependiendo de la interpretación legal puede ser algo ilegal, es un acto revolucionario. Por eso se exigen nombres y apellidos para formar parte. Puede que se viole la ley (que está por ver) pero se viola con nombres y apellidos, no de forma anónima. Si se llega a la conclusión de que crear un club de lectura en el que los miembros compartan libros es ilegal, tal vez sea el momento de que el juez y los legisladores se pregunten qué tipo de legislación se está elaborando y con qué fines. Aplastar al pueblo y a la cultura con fines aparentemente proteccionistas no es nuevo en la historia.
- Lo de la donación es otra prueba de fuerza. Esos mismos que se ocultan detrás del anonimato y claman contra la SGAE son, por desgracia en demasiadas ocasiones, los mismos que no estarían dispuestos a pagar ni un euro por ninguna obra de arte, ni por ninguna web que las ofreciese. Se nutre esta gente del trabajo desinteresado y anónimo de cuatro locos que crean comunidades, locos que ya he dicho antes que admiro profundamente, que piensan que la fase previa a hacer un proyecto rentable en Internet es crear una numerosa comunidad de gente que realiza acciones ilegales, amparados en la supuesta injusticia de las leyes actuales. Esos proyectos en la Internet hispana son numerosos, nacen, crecen y desaparecen. Hay gente que se beneficia de ellos, pero raramente sus creadores, demasiado ocupados en sacar adelante todo el trabajo que requiere algo así. El colocar una donación asegura que la gente con poco interés real en lo que subyace debajo de algo así, los que no tienen el más mínimo interés en cambiar el mundo que les rodea, no accedan al grupo.
Por supuesto, con mis opiniones se puede estar de acuerdo o no, pero creo que el espíritu de la web me parece bastante coherente con lo expuesto aquí.
